"Debemos huir de la idea de autocomplacencia que pueda asociarse al acto solidario y centrarnos en el hecho desesperado de aquellas personas que lo necesitan para sobrevivir." T.S.
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22.12.16

UNA BUENA NOTICIA

Aprovechando estas fechas navideñas y a raíz de una charla recibida sobre los bebés prematuros, los alumnos de Santa María del Mar, nos animamos a escribir un relato corto solidarizándonos y poniéndonos en el lugar de las personas que viven día a día esta situación:


Querido diario:

Hoy, día 6 de noviembre del 2016, te estoy escribiendo, como ya es costumbre, desde la unidad de neonatología del Materno. Hoy se cumple un mes desde que nació Nicolás y aún sigo esperando la noticia de que por fin está preparado para ir a casa, estrenar su nueva habitación y salir de este triste y frío hospital.
 
Decían que dar a luz a un hijo era la mejor experiencia del mundo, pero yo no lo estoy viviendo de esa forma. Está siendo una auténtica pesadilla. ¿Por qué no habré hecho caso, en su momento, a las indicaciones y recomendaciones recibidas a lo largo del embarazo? Está claro que todo tiene consecuencias.
 
Son las ocho de la mañana. Estoy tomando un café para hacer tiempo hasta que llegue la hora de entrar, ver a Nicolás y recibir la información sobre la pasada noche. En este preciso instante, acaba de ingresar una mujer con dolores de parto. Esta situación me ha recordado el día en el que, repentinamente, yo rompí aguas.
 
Nicolás nació sietemesino, con una cardiopatía. Enseguida lo metieron en la incubadora, lo intubaron y le pusieron agujas por todo el cuerpo. Al verlo por primera vez me impresionó; ¡era tan pequeño! Me daba miedo cogerlo, hacerle daño. Era absolutamente vulnerable, carecía de la protección y defensas necesarias que poseen el resto de los bebés. Tenía que tratarlo con muchísima precaución, delicadeza y cariño, y sentía que no estaba preparada. Las madres siempre quieren lo mejor para sus hijos y yo ya lo había hecho mal desde el primer momento. Un sentimiento de culpabilidad afloraba por mi cuerpo y no era capaz de sacarlo de mi cabeza ¿Cómo podía haber sido tan tonta?

Acabo de escuchar mi nombre por la megafonía del hospital, así que interrumpo la escritura e iré a averiguar el motivo de la llamada.

*          *          *

Ya estoy de vuelta. ¡No me lo puedo creer! El pediatra me ha dado la mejor de las noticias: Nicolás ha superado sus problemas y será dado de alta a lo largo del día. No puedes imaginarte la alegría que sentí al verlo, sabiendo que dentro de unas horas lo tendría conmigo en casa.
 
Ahora mi única preocupación es si seré capaz de cuidarlo y protegerlo sin la ayuda del extraordinario personal de esta unidad que ha estado velando por él todo este tiempo.

Inicio con mucha ilusión una nueva etapa de mi vida junto a mi hijo Nicolás, con el convencimiento de que todo este sacrificio y esfuerzo de estos héroes anónimos ha merecido la pena.

4 comentarios:

Trasno Solidario dijo...

Bonita reflexión en estas fechas en las que celebramos un "Nacimiento". Muchas gracias y Feliz Navidad.... también para Nicolás.

Arantza Rascón dijo...

Hola Elena. Me encanta lo que has escrito. Yo también hice una reflexión sobre este tema. Os la dejo para que le podáis echar un vistazo:

La vida como motivación en el trabajo

El miércoles día 2 de noviembre los alumnos de 1º de Bachillerato del colegio Santa María del Mar asistimos a una charla sobre los niños prematuros.
Unas enfermeras de neonatos del Hospital Materno, que tras la charla prefiero llamar superheroínas, nos contaron cómo desarrollaban su trabajo y qué eran los niños prematuros. Además de aprender numerosos conocimientos, los cuales me llevaron a darme cuenta de lo infravalorada que estaba la situación de estos bebés por parte de la sociedad, tuve el placer de conocer la manera en la que las enfermeras desarrollaban su impresionante trabajo. Lo hacen poniendo en él toda su fuerza interior y sin esperar nada material a cambio. Obteniendo como única, pero nada pequeña, recompensa el ayudar a vivir a alguien. Estas mujeres llevan en su experiencia auténticas historias de lucha y superación, de amor paternal, unión y trabajo.
El 17 de noviembre se celebra el Día del Niño Prematuro; día que se acuerda de todos aquellos que nacieron como luchadores. Seguramente, muchas de las personas que queremos y que hoy están a nuestro lado nacieron peleando por su vida. Hoy, tenemos la suerte de poder compartir momentos inolvidables con ellos gracias a que un día fueron ayudados por enfermeros y familiares para poder vivir.
Ayudemos también nosotros a todos esos niños que necesitan un empujoncito al comienzo de sus vidas.

BEATRIZ VAZQUEZ dijo...

¡Hola chicas! Me han encantado vuestras emotivas reflexiones. Realmente creo que es de vital importancia dar a conocer esta situación a la sociedad en la que vivimos. Aquí os dejo mi punto de vista a cerca de este tema.

"Carta de un superhéroe en miniatura a sus papás"

Queridos mamá y papá:

Quizás en estos momentos me estéis mirando con sentimientos de pena o compasión, o incluso con una extraña curiosidad debido a mi aparente triste situación.
A pesar de mi aspecto rodeado de tubos, singulares máquinas y sonidos espeluznantes, me encantaría que fueseis capaces de mirarme como un niño feliz, feliz de estar por fin a vuestro lado, descubriendo cosas nuevas cada minuto que pasa. No tengáis miedo. Nacer antes de tiempo no es culpa de nadie, y para querer y ser querido no se necesita ser grande. Soy conciente de la gran lucha que me espera por permanecer a vuestro lado; pero seré fuerte, al igual que vosotros. Naturalmente esto no significa que no tengáis derecho a derrumbaros. Yo a veces tampoco puedo evitar sentirme así. Deseo que conservéis siempre un hueco de esperanza, por muy remota que parezca en ocasiones. Al fin y al cabo sólo soy un bebé, y tendré que aprender a superar cualquier obstáculo. Prometo luchar con todas mis fuerzas y utilizar todos los "superpoderes" que todas las personas que me rodean me ayudan a desarrollar. Es cierto que me falta madurez, y hasta entonces necesito de mis médicos y enfermeras; pero sobre todo os necesito a vosotros, mamá y papá. Puedo sentiros y me apasiona veros sonreír y disfrutar de mi presencia.

¿No deberíamos quizás pensar que somos unos afortunados por poder tocarnos, olernos y disfrutarnos antes de tiempo?

Es cierto que en ocasiones me incomodan los ruidos, la incubadora y su molesto colchón, mil veces mñás incómodo que la barriguita de mamá; pero vuestras delicadas y cariñosas caricias lo compensan todo. A veces sólo siento a los médicos, los pinchazos y los temibles sonidos de la maquinaria, que indican que algo no va bien en su evolución. En esos instantes echo de menos el vientre cálido y confortable de mamá y las caricias de papá. Con vosotros me siento protegido e inmensamente querido. Os pido paciencia en mi proceso de desarrollo, ya que quizás no sea el bebé que esperabais en un primer momento,. No obstante os siento plenamente enamorados de mí. Ansío celebrar muy pronto mi primer "cumple- mes" y mi primer kg de peso a vuestro lado. Hasta entonces pelearé contra toda adversidad que se cruce en mi camino, y pase lo que pase, nunca estéis tristes ni os sintáis culpables, ya que soy el bebé más pequeñito, pero el más feliz del mundo. A pesar de mi condición, me considero infinitamente afortunado.

Muchas gracias por vuestro cariño y apoyo, y por hacerme el mejor regalo que puede existir: la vida...

Trasno Solidario dijo...

¿Cómo no os animáis a escribir una historia para ser representada ante los niños de infantil y primaria, basándoos en estos textos y reflexiones que aquí habéis hecho?
¡Gracias por compartirlas con todos nosotros!

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